jueves, 5 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
El cambio en mi vida
Mauricio Gateño, mi
psicólogo, es un tipo fantástico, si bien en más de alguna ocasión había
pensado en estudiar psicología,
Mauricio, me ha enseñado algo fundamental “a conocerme yo mismo” parece
extraño pero ustedes ¿realmente se
conocen?
Aún cuando reconozco que
todavía no logro completar todas las tareas que Mauricio me
ha entregado, si he podido
avanzar en varias, entre ellas, poder contarles a ustedes mi experiencia con la
Fibromialgia a través de estas líneas.
La terapia con mi Psicólogo constó inicialmente del aprendizaje de una
serie de ejercicios de yoga para la relajación y mejorar el sueño. Además en las charlas nunca
cuestionó los tratamientos alternativos que he realizado,
los que
les contaré en otro momento.
Mi relación con la Fibromialgia
Mediante estas notas, les
contaré de cómo he llevado la
enfermedad, las instancias a las cuales
me he sometido y como hago para lograr
soportar los dolores en los momentos de crisis.
Pero quiero además contar lo que
he podido descubrir respecto a
la enfermedad y quienes la padecemos.
Algunas informaciones generales:
Luego de una gran crisis,
que me llevo a acudir de urgencia a un centro de salud, ya que estaba
completamente contracturado y
apenas podía caminar, además tenía
puntadas con ardor en gran parte de la espalda, un nudo de músculos a cada lado de la
columna y gran acides en la boca del
estomago. Esto motivo que por primera vez
debieron inyectarme “Demerol” intravenosa,
además de antiácidos, y anti-inflamatorios, para
tratar de bajar rápidamente las
inflamaciones y calmar los
dolores (aún recuerdo al médico diciendo: “vas
a dormir una semana con lo que te inyectamos”). Debo reconocer que esto no sucedió incluso
pasaron largas horas para que los medicamentos hicieran efecto y los
días posteriores continuaba con dolores
e insomnio por supuesto.
Cuando me informaron la de enfermedad que
padecía, luego de haberla tenido
por ya bastante tiempo (esto lo supe luego de conocer de que se trataba la
FM), me recetaron un Ansiolítico,
el cual se vende exclusivamente
con receta retenida. A mi esposa le informaron al momento de la venta que se trataba de un medicamento muy
complejo y que no me dejara solo ya que los
efectos secundarios producían una
serie molestias, incluso se conocía
que personas que Vivian en
departamentos intentaban tirarse por el
balcón.
Yo vivo en
departamento, se imaginan lo que sucedió
verdad?, El medicamento se llama DULCETEN,
La primera noche que lo
tome, puedo describir la sensación que sentí, fue que alguien que
estaba dentro de mí, quisiera
salir arrancando, o que viajaba
en un vehículo a gran
velocidad y me
frenaron de improviso.
Sufrí todos los efectos secundarios, mareos,
nauseas, hipertensión, convulsiones, angustia, pánico, etc, etc, etc.
Para tranquilidad del médico que me recetó este
medicamento, lo seguí tomando por casi
una semana, cuando bajaban
las sensaciones, logré conseguir
una hora con un traumatólogo, especialista en Fibromialgia
el doctor “Claudio Adúnate” por hoy, una estrella de la Televisión Chilena.
El Doctor Adúnate, me confirmó la
FM y cambió mis medicamentos, dejándome “celebra”,
el cual ya venía tomando, este para
los instantes de mayor dolor y un antiinflamatorio natural de origen alemán,
“Traumeel”, el cual es lento pero
vaya que me ayuda. Pero eso no fue todo, me derivó
a un psicólogo para comenzar la primera etapa de mi tratamiento.
El Inicio del Dolor
Durante un tiempo, comencé a experimentar una serie de dolores en la espalda, pensando que se trataba de ataques de lumbago, por lo que acudía a médicos que me entregaban tratamientos para el lumbago, (algunos analgésicos y calor local ) con lo cual efectivamente se calmaban los dolores, pero al corto tiempo volvían.
A esto puedo sumar que muchas veces sentía ardor en lagunas zonas junto a puntadas, lo que terminaba generalmente con contracturas.
Para algunos médicos se trataba de una mala posición en las sillas de trabajo, falta de ejercicio, etc. Posteriormente estos dolores se transformaron en permanentes, por lo que el mal humor, y las molestias no me permitieron hacer una vida normal.
La enfermedad oculta:
Luego de comenzar varios tratamientos para intentar aliviar el dolor, y tras revisar diversas publicaciones sobre la enfermedad, pude constatar que la Fibromialgia estaba oculta hace ya mucho tiempo en mi.
Largas noches de insomnio, sin saber que era parte del proceso de la enfermedad, junto a dolores en los brazos, que en múltiples ocasiones parecían problemas de presión, pero que era el inicio de los dolores, donde más adelante los médicos buscarían los puntos de dolor. Puedo incluir dolores en las piernas y por supuesto la parte baja de mi espalda, donde hasta hoy la Fibromialgia hace estragos.
El Dolor de la Fibromialgia
Estimados amigos:
Estas líneas tienen como misión contar una experiencia personal, la cual espero que pueda ser de utilidad para quienes al igual que yo, nos vemos enfrentados a esta enfermedad crónica y que muchas veces se ve incomprendida, pero por sobre todo con el gran dolor que significa tratar de llevarla día a día.
No se trata de una receta para estar mejor, sino que solo mi experiencia, ya que cuando me detectaron “Fibromialgia” no sabía de que se trataba y comencé a experimentar con una serie de tratamientos, medicamentos, insumos para tratar de aliviar los horrendos dolores que he sufrido y que cada cuando en cuando, vuelven a aparecer.
Mi experiencia con la Fibromialgia, FM, para muchos en el mundo, es de conocimiento de la enfermedad, pero sobre todo ha sido un proceso de “Autoconocimiento”.
Durante este tiempo que vivo y sufro con la enfermedad, aprendí mucho, y quiero compartir con ustedes mi experiencia, para aquellos que aún no encuentran un camino de un poco de alivio, algo que parece tan esquivo, pero que cuando lo tenemos (por breves espacios que sean) son una gran bendición.
En el tiempo, les contaré de cómo aparece en mí la FM y cuál es la relación que hoy tenemos con la enfermedad, además de lo que he descubierto, mi relación con Dios, la Familia, los amigos, el trabajo y principalmente la relación con mi yo interno.
Debo aclarar que no soy un escritor, y estas líneas son las experiencias que puedo transmitir, para que quienes al igual que yo les ha costado entender lo que padecemos, y que puedan saber que en un pequeño lugar del mundo, hay quien sufre lo mismo.
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